El Blog de Psicología Alternativa

El Blog de Psicología Alternativa

jueves, 9 de febrero de 2017

PRIMERA IMPRESIÓN

Conocemos a alguien y nos quedamos con la primera impresión, le ponemos una etiqueta como si fuera la mejor, la verdadera.
¿Nos permitimos tener una segunda o una tercera impresión en los siguientes encuentros o seguimos con la primera impresión o juicio que hicimos un día de esa persona?
La información caduca sobretodo la de los seres vivos, la vida es cambiante.
Nada hay mejor que recoger en cada encuentro la impresión de ese día, de cómo está esa persona y cómo estas tú, y permitir que cada encuentro tambien sea diferente, nuevo,... como es en realidad.

lunes, 6 de febrero de 2017

QUÉ ES UN PROBLEMA Y CÓMO RESOLVERLO

¿Es un bloqueo, algo que puede perjudicar, oscuridad, impotencia, un final sin un después, una preocupación, un disgusto, una incógnita, una lucha, un desafío?

Un problema es una dificultad que surge cuando queremos obtener algo, un beneficio.
Si aceptamos lo que hay y no tratamos de cambiarlo, desaparece el problema. Y tampoco obtenemos lo que queremos.

Un ejemplo sencillo: Pincho una rueda del coche.
Es un problema si he quedado a una hora en una cita importante, me voy a retrasar...¿y qué si me retraso?, pues me entra ansiedad porque me gusta que me consideren una persona muy puntual y me molesta llegar tarde. Para mi es importante la puntualidad. Además hoy me duele la espalda.
Tendré que cambiar la rueda o pedir que lo haga alguien y a lo mejor tarda. Como poco tendré ansiedad.
Si acepto que no podré llegar a tiempo, que voy a llegar quizás una hora tarde, me relajaré, quizás me sentaré a tomar un café mientras espero, o la cambiare con calma.

Algunas veces conocemos nuestro objetivo, por ejemplo, buscar un trabajo, y otras no lo reconocemos tan fácilmente. Puede ser un ideal, como tener paz o seguir quedando como una persona puntual. O también puede ocurrir que sólo reconozcamos lo que no queremos: Por ejemplo, no quiero que me duela más la espalda.
También puede suceder que un problema sea una solución a otro, porque nos impida obtener algo que realmente no deseamos. Por ejemplo, me cuesta tener pareja, y no consigo mantenerla más de un mes. Pero puede ser que cuando estoy en pareja, me pierdo a mi misma, dejo de prestarme atención para dedicarle toda a él.
Necesito preguntarme: ¿Qué me impide y qué me facilita un problema? para empezar, a aclararme.

¿Cómo puedo resolver un problema?

El 80% de las veces afrontamos los problemas de forma emocional y por eso no conseguimos resolverlos. Es conveniente combinar nuestra parte emocional y la intelectual.


  1. Concretar el problema. Consiste en analizar y concretar el problema, en detenernos un momento como observador y utilizar nuestra parte más intelectual, dejar un poco de lado la emoción en este momento.
    Necesitamos preguntarnos: Cuál es el problema, a quién y cómo afecta, qué conductas realiza cada uno de los implicados, qué emociones manifiesta cada uno, qué intención positiva puede tener cada persona para actuar como lo hace, o qué es importante para cada persona. Recuerda que detrás de cada conducta que realizamos , aunque esté equivocada, hay una intención positiva. Si puedes concretar el problema, muchas veces ya obtendrás la solución.
  2. Lluvia de ideas, estrategias, o posibles soluciones. Aquí vale todo, por muy locas que parezcan algunas soluciones, pueden funcionar en parte. Aquí participamos con la emoción y el intelecto.
  3. Elección de una solución, quizás formada por varias de las que surgieron. Esta fase también es más analítica y elegiremos la de mayor beneficio para todos los implicados. Incluidos nosotros, claro!

miércoles, 25 de enero de 2017

UNA TERAPIA NO ES...

No es ir a un lugar donde me tumbo mirando al techo y hablando solo. Una terapia es un lugar en donde vas a encontrar alguien entrenado en acompañar, en aceptarte sin juzgar y respetarte, con quien dialogar e ir encontrando un orden en el caos que puedas llevar, con conocimientos sobre los recursos que necesitas.

No es un sitio donde van “los que están locos”, sino las personas que buscan ayuda cuando no pueden resolver o salir de algún problema ellas solos. Los terapeutas tenemos unos estudios que nos permite resolver dificultades de la vida diaria que muchas veces mantenemos demasiado tiempo sin necesidad.

No es ir a que “te den caña”, a que te digan lo que tienes que hacer, no es una relación jerárquica donde uno manda y otro obedece. Es un trabajo en equipo en busca una búsqueda de la salud y bienestar desde tu autonomía. Tú eres la persona que más sabe de ti mismo, aunque el terapeuta tenga estudios sobre el tema. Es una colaboración en la que podrás ir entrenando y reajustando lo que hablas en las sesiones. El terapeuta no vive tu vida, lo haces tú. Por eso eres la persona que mejor sabe lo que puedes hacer en cada momento con los recursos de que dispones en ese momento.

No es un proceso sin final , interminable, que “dura años”. Las primeras terapias de Freud quizás si, ahora ya no. Los estudios que se han realizado posteriormente permiten hacer terapias breves ajustadas al problema o a la necesidad que tengas. Solo en el caso de que la persona desee continuar y hacer una terapia profunda se alargara un poco mas.

No es un lugar al que ir una vez y ya no volver mas. Las personas que se hayan implicado en una terapia profunda es posible que ya no lo necesiten. Pero si acudes a terapia breve sólo para resolver un problema concreto o hacer una consulta, tienes la posibilidad de acudir las veces que necesites.

No es ir a escuchar una teoría de por qué te pasa lo que te pasa y pensar que así se resolverá el problema como vemos en la televisión. Esto también corresponde a los primeros tiempos del psicoanálisis.
El por qué se produce algo quizás te ayude a comprender pero es posible que no te de una solución.
Ahora se valora, ademas de los conocimientos, la experiencia y el acompañamiento en el proceso para ir ajustándolo a tus necesidades. El aquí y ahora, el presente.
Los conocimientos actuales de psicología, parten de estudios sobre personas que tienen éxito en lo que realizan, que son buenos comunicadores, de las buenas relaciones de pareja,...son estudios sobre lo que hace que funcionen unas cosas y otras no.
Y los terapeutas transmitimos estos conocimientos a las personas que no han tenido ocasión de aprenderlos y ayudamos a ponerlos en práctica.

sábado, 14 de enero de 2017

UN PASO PARA RECUPERAR Y MANTENER LA AUTOESTIMA

El camino para recuperar nuestra autoestima, cuando esta baja, es acordarnos de nosotros mismos. Lo llamo camino porque lleva un poco de tiempo, no mucho.

Las personas vienen a terapia diciendo:

-”Es que los demás creen que ….” y les pregunto : “¿Y tú qué crees?”
-”Se ve que...”, y pregunto: “¿Y tú qué ves?
-”Dicen que …”, y pregunto: “¿Y tú qué dices?”

Vemos, oímos, sentimos a través del otro, muchas veces nuestra pareja, otras veces de un grupo al que pertenezco. Hacemos nuestro lo ajeno. Y ¿nosotros dónde estamos? 

Nos olvidamos de nosotros mismos, ponemos demasiada atención en los demás, tanta, tanta que no queda para mí.  ¿Qué me apetece?, ¿qué me gusta?, ¿qué necesito?

Para mantener nuestra autoestima necesitamos ese poquito de egoísmo, que muchas veces está mal visto, y que es imprescindible, porque nos hace autónomos y dejamos de exigir al otro que nos cuide.


Hay un nivel de desarrollo ético-moral adulto, que viene después del más habitual  de “trata al otro como te gustaría que te tratase a ti”, y consiste en actuar en beneficio de todos los implicados en cada situación, incluidos nosotros mismos.


Eres tan importante como los demás, ni más ni menos.


sábado, 24 de diciembre de 2016

CUANDO CAMBIAR SIGNIFICA SER MAS UNO MISMO

Queremos cambiar, no nos gusta como somos ,...o no gustamos a alguien que tenemos cerca y al que queremos,...¿cómo podemos hacerlo sin que salgamos perdiendo?o ¿cómo podemos hacerlo, después de tantos intentos sin que vuelva a suceder lo de siempre?

Hay una forma de hacerlo y salir ganando.

Para explicarlo voy a coger de ejemplo la dependencia, algo que hace que nos quedemos “enganchados” a otro, sea una pareja, padre, hijo, ...alguien que nos acaba dirigiendo la vida y que cuando somos adultos ya no funciona.
Surgen cursos, personas o vídeos en youtube (¡que pueden llegar a mas de 800.000 visitas!) en los que te dicen que no has de ser dependiente, que has de ser independiente. Y que están creando conflictos importantes a la gente.

¿Qué podemos hacer?

Reconocernos en los dos extremos.

Dependencia: somos seres sociales y vivimos en una sociedad en la que nos gusta relacionarnos, formar grupos, sentirnos en equipo (los americanos estimulan mucho mas la individualidad). Las emociones es la fuerza que nos lleva hacia los demás y los españoles somos emocionales. Las personas alargan su vida cuando están en pareja, así que es más sano. ¿Que tiene de malo?

Independencia: nos permite reconocer nuestras cualidades y habilidades particulares; actuar cuando no estamos en equipo sin tener que esperar a que alguien nos indique; vivir sin miedo a la soledad porque sabemos que esta en nuestras capacidades estar solo o acompañado. Puede llevarnos a actuar sin tener en cuenta que hay un exterior a nosotros del que participamos y dificultarnos la intercomunicación con los demás por autoexcluirnos. ¿Es bueno?

Me he quedado corta dando ventajas y desventajas. ¿De qué depende que algo sea bueno o malo? De que me guste, del momento, de la gente que me rodea, y de la intensidad.

Para abrazar a alguien y estar a gusto es imprescindible poder ser dependiente.
Para actuar y salir de un problema cuando los que nos rodean están bloqueados hace falta poder ser independiente.

¿Cómo podemos cambiar cuando nos estamos excediendo en alguno de los dos extremos o polaridades? Permitiéndonos ser las dos cosas y de esta manera graduar y elegir en cada momento lo que corresponda, permitiéndonos ser todo, ser más yo.

Cuando nos reconocemos en las dos polaridades podemos quedarnos abrazados a alguien y estar a gusto, y también separarnos de esa persona y sentirnos bien.


sábado, 3 de diciembre de 2016

TODA DEPRESION CRÓNICA TIENE AL LADO UN SALVADOR

Cuando viene al despacho alguna persona con depresión, en crisis, con tratamiento o sin él, habitualmente en un mes, 4 o 5 sesiones, se sostiene. Yo no busco ni trato que se sientan”bien”, sino que reconozcan y acepten lo que les esta ocurriendo, sin tratar de evitarlo (porque la mayoría de las veces no es evitable, por eso están deprimidas). ¿Cómo se va a sentir alguien bien cuando les ocurre algo que no les gusta?

Moverse sólo entre el “bien” y el “mal” no funciona. Yo les digo siempre que, cuando pregunto: ¿cómo estas?, la respuesta: “bien” o “mal” no es informativa. Simplemente indica si les gusta cómo están. Si yo les pregunto cómo es tu casa y me dicen “bonita” o “fea”, solo sabré si les gusta, no me informa de cómo es la casa.

Así pues necesitamos aprender a:
-poner más nombres a nuestros estados internos y no limitarnos al “bien” o “mal”.
-y que la vida no nos trae sólo cosas que nos gustan, que es necesario aprender a afrontar todas las cosas, nos vengan por donde nos vengan.

Y las personas son capaces de aprender pronto. En un mes suelen sostenerse ya, el llanto disminuye a mínimos y sienten ya que no se derrumban, van encontrando un apoyo en su interior que les permite reconstruir su vida.

Cuando no es así, cuando se alarga el estado depresivo en el tiempo, cuando la persona después de recuperarse y encontrar apoyo en ella misma vuelve a debilitarse o derrumbarse, seguro que el sistema familiar está implicado . Es necesario trabajar con el sistema familiar o ver que pasa con la pareja. Seguro que hay un “salvador”. Porque tengo comprobado que cuando una persona se pone depresiva y su pareja o su familia no le hace ni caso, sale de la depresión por sí mismos, aunque sea a regañadientes.

¿Y qué es un salvador?
Pues un salvador es una persona que se ha creído que es mejor ser héroe que ser víctima, que llorar y estar triste es malo, que no hay que enfadarse con los demás, que hay que dar amor incondicional a todo el mundo, que va de padre o madre universal evitando a los demás las emociones “negativas” y diciéndoles lo que tienen que hacer sin reconocer y respetar su autonomía y capacidades. ¿A que hay muchos así? ¿A que casi todos somos un poco salvadores?

Pero lo que ocurre es que esta actitud de salvador cronifíca la depresión. Hay una dependencia emocional con la persona deprimida: El salvador rechaza algunas emociones y el deprimido se apega a ellas. El salvador trata de salvar de esas emociones y la víctima o la persona deprimida busca ser reconocida cuando esta sintiéndolas. Cuando uno esta deprimido se siente victima de las circunstancias e incapaz de actuar frente a ellas.

¿Por qué no funciona ser salvador?
Porque no es mejor ser víctima que salvador, son distintos papeles que diferentes circunstancias que nos suele traer la vida.
Porque llorar y estar triste no es malo, es una emoción necesaria con causa justificada y lo perjudicial es quedarse enganchado en esa o en otra emoción en lugar de dejarla pasar.
Porque es necesario y saludable enfadarse a veces con alguien y poner distancia emocional por lo menos.
Porque el amor incondicional es sólo válido y saludable de los padres hacia los hijos, en las demás relaciones es necesario poner condiciones.
Porque cuando vamos de padres de los demás adultos que conviven con nosotros, nos frustramos y estresamos porque no estamos respetando su capacidad para dirigir ellos mismos su vida.
Porque nos han enseñado a rechazar algunas emociones y eso sí es un problema. No sabemos manejarnos con ellas y las rechazamos o tratamos de evitarlas en lugar de dejarlas pasar.

La única salida válida que he visto en estas depresiones crónicas es que el salvador o los salvadores (a veces son unos cuantos), participen en el proceso de terapia. Cuando es así, y el salvador ajusta también por su parte lo que no funciona, la persona suelta la depresión con facilidad.


Y es que nadie te puede rescatar del pozo en el que uno se siente cuando está deprimido. Es necesario aprender que en la vida hay de todo, reconocer lo que hay y lo que es sin juzgar tanto y aprender a tocar fondo cuando algo no va como nos gustaría y tirar para arriba otra vez.

sábado, 19 de noviembre de 2016

¿MAS ES MEJOR?

Ayer otro cliente me volvió a decir: “¡Por supuesto que más es mejor!”

  • Una relación de pareja requiere que los dos pongan por igual y reciban por igual. El que da mucho se cansa de recibir poco y el que recibe mucho se siente incapaz de dar tanto.
  • Un fracaso escolar que tratan de arreglar añadiendo mas horas, asignaturas, libros y deberes en lugar de cuestionarse que falla, que sobra y que es necesario.
  • Una obligación de ducharse y cambiarse de ropa cada día para “ser” limpios. Y una necesidad que va en aumento de ponerse mas suavizantes, mascarillas y cremas para mantener la hidratación.
  • Una búsqueda de poder apoyada en tener mas dinero, y ser más que los demás, sin limite porque el poder real, en cambio, se apoya en el desarrollo y uso de las propias capacidades.
  • Una felicidad que se nos escapa porque tratamos de conseguirla haciendo más cosas y poniéndole más condiciones en lugar de dejar que ella nos alcance.
  • Una oferta de trabajo: “Tengo un trabajo estupendo para ti, no cobraras casi, pero te aseguro que podrás trabajar mas de 12 horas cada día”. Al poco tiempo tenía un ataque al corazón el ofertante.
  • Una posibilidad de dormir conseguida a través de pastillas porque somos incapaces de hacer menos, seriamos “vagos”.
  • Un intento de resolver los problemas haciendo más de lo mismo en lugar de preguntarme como hago lo que hago, que quiero obtener y hacerlo de otra manera, y si no funciona, pues otra cosa.



Un padre le dijo a un hijo adolescente por milésima vez: “Ordena tu cuarto” y el hijo le respondió: “Vaya, creía que no era importante para ti, como me lo decías tanto...”. Es real, como todo lo anterior.