El Blog de Psicología Alternativa

El Blog de Psicología Alternativa

sábado, 5 de mayo de 2018

¿QUÉ ES EL AMOR?


La Psicología Positiva trabaja con el reconocimiento de los estados de bienestar que sustituyen al malestar.

¿Qué es el amor? ¿Es complacer a la persona que amas? ¿Recibir atención?¿Es obediencia? ¿Es darte a los demás?¿Es darse lo que uno necesita? ¿Es enamorarse y vivir ilusionado?...
Cuánto más tratamos de concretar qué es el amor, más opiniones diferentes encontramos.
Somos diferentes y el amor lo percibimos de diferente manera:

Las personas más visuales se sienten queridas cuando les hacen un regalo bonito, con una bonita presentación, una bonita cena para dos con una mesa muy arreglada, por ejemplo.

Las personas más auditivas se sienten queridas cuando les dicen cosas bonitas: “Te quiero”, “Me gusta estar contigo”, “Eres una gran persona”.

Y las personas más cinestésicas dirán: “A mi déjate de palabras o regalos y dame un buen abrazo”.

Percibimos con los 3 sentidos, pero suele dominar alguno. También dependiendo del momento.

Erich Fromm, uno de los primeros psicólogos humanistas, en el libro “El arte de amar”reconoce el amor como un arte que es necesario aprender, una actitud, una actividad, un poder del alma. “El que ama se transforma constantemente....es más él mismo.”
Opina que el amor “no es esencialmente una relación con una persona especifica.”

Según Fromm, el problema principal con el amor es que se busca sobre todo ser amado y no se busca amar y desarrollar esa capacidad.
El segundo problema es pensar que es sencillo amar y que lo difícil es encontrar a la persona apropiada para amar o ser amado por ella.
Y el tercer error que nos hace suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, es confundir la experiencia inicial de enamorarse con la situación de permanecer enamorado.

Enamorarse es sentir una atracción por una persona que presenta unas características que no solemos encontrar en nosotros aunque estén. Al cabo de 1 año y medio o dos, este “amor ciego”, que no ve los defectos en el otro, finaliza y empezamos a ver la persona real, la que tiene también otras características que no nos gustan.
En ese momento empieza la fase de aprender a amar a la persona en su totalidad, no sólo por lo que nos gusta.

Yo creo que el amor más sano que podemos ofrecer a una persona es reconocerle tal y como es en cada momento, poner interés sin dar nada por supuesto. Mirarle, escucharle, sentir, y poder decirle: “Eres tú”.






jueves, 19 de abril de 2018

QUÉ ES UN PROBLEMA



Todos tenemos problemas y tratamos de resolverlos, nos crean malestar, no los queremos, incluso vamos a terapia.
Pero… ¿qué es un problema?

Un problema es una dificultad para obtener algo que deseamos (a veces no somos conscientes de qué es).
En cualquier caso, hay algo en el presente que no queremos porque estamos deseando que sea de otra manera.
Es algo que consideramos que “está mal” y queremos que “esté bien”.

Es fácil comprobar esta definición: si aceptamos lo que hay en este momento, en el presente, desaparece el problema.

Es el camino que indican los grandes maestros de la humanidad y que nos resistimos a seguir: Reconocer y aceptar lo que hay.
Y he de reconocer que bastantes veces, cuando he hecho tope, cuando el camino ha desaparecido, aceptar y reconocer lo que hay me ha permitido conectar más profundamente con la realidad, he ganado claridad, mi actitud ha cambiado y las circunstancias también.

Pero como nos gusta luchar y conseguir por nosotros mismos las cosas, ¿qué podemos hacer para resolver con efectividad los problemas?

1.Formular con detalle el problema. Acostumbramos a afrontar sólo emocionalmente los problemas y eso hace que el 80% de las veces nos quedemos atascados.
Formular el problema con detalle es reconocer qué quiero obtener, cuándo, dónde, quienes están implicados, qué es necesario hacer y cómo,...concretar lo máximo posible con el máximo de detalles.
Una buena formulación del problema nos da la solución muchas veces.

2. Lluvia de ideas. Esta segunda parte es más emocional. Valen todo tipo de ideas, hasta las más locas. Pueden contener algún detalle del problema que no habíamos percibido y tenido en cuenta.

3.Seleccionar la mejor opción o combinación de ideas, teniendo en cuenta las consecuencias de cada una.

¿Y qué es lo que no nos va a ayudar a resolver los problemas?

  • Centrarnos en lo que no queremos, en la dificultad, sin tener en cuenta que estamos deseando algo, quizás algo intangible, como un ideal. Es necesario reconocer y saber si es viable. Si es un imposible, dejemoslo pasar, volvamos al presente a reconocer y aceptar lo que hay.
  • Luchar contra lo que no queremos como si eliminando eso bastase para nuestro bienestar. Cuando creamos un vacío en nuestro interior y no ponemos una alternativa en su lugar, tiende a volver lo que había.
  • A veces un problema es la solución para otro problema. Si tengo dificultad para conseguir la compañía de las personas, una agorafobia me lo puede resolver.
  • Pretender que nuestro objetivo parta de otra persona, que haga algo, que otra persona nos lo resuelva. Vamos a frustración directamente. Los objetivos han de partir de uno mismo. Y lo que hacemos diferente puede provocar que otro actúe de una u otra manera.
  • Pretender resolver un problema que no está a nuestro alcance por la posición que ocupamos o que no nos pertenece. Necesitamos devolvérselo a la persona responsable de él (quizás a los padres o a un jefe) o buscar una posición desde la que tengas capacidad de actuar (quizás como abogado o mediador).
  • Un problema puede esconder un miedo. Miedo al éxito, a que me vayan bien las cosas, a estar contento aunque los demás no lo estén,... Necesitamos conocer que miedo es, ponerle nombre. Cuando evitamos un miedo lo único que conseguimos es que crezca.
“Es en los problemas donde se esconden las oportunidades”

Albert Einstein



domingo, 8 de abril de 2018

NO ME VAS A CONVENCER


Tus ideas no son más válidas que las mías.
¿Crees que sólo uno puede tener la razón? Hay muchas razones válidas, tantas como personas.

Yo soy responsable de mi vida, yo soy la persona que la vive y necesito guiarme yo mismo, confiar en mi mism@ y en mis ideas.

Dime cuáles son tus ideas, pero no trates de imponérmelas.
Entiendo que para ti son importantes, tan importantes como para mí las mías. Podemos compartir nuestras opiniones y enriquecernos, ampliar nuestras miras.

Dice la P.N.L.:”El mapa no es el territorio”.
Y eso quiere decir que creamos nuestro mapa de la realidad a partir de nuestra personalidad y nuestras experiencias.

¡Puede ser muy interesante conocerte!

Marta Vidal, psicóloga, Valencia


jueves, 22 de marzo de 2018

ESTOY DE BAJÓN



No tengo ganas de hacer nada, no le encuentro sentido a lo que hago. Mi respiración es muy pequeñita y me siento cerrad@. Estoy sin ilusión, tengo ganas de llorar y me siento sin salida.
¿Es esto depresión?
No, para ser una depresión tiene que permanecer este estado más de un día, una semana o un mes. Es necesario que mis pensamientos sean negativos. Quizás he tenido una perdida, una desilusión, he perdido un proyecto de futuro.
Me vuelvo a mirar al pasado y a revisar lo que he hecho. Me critico y me reprocho mucho y me exijo demasiado.¡Que me paren el mundo que me apeo!
Puede ser que vaya muy acelerada por la vida, con tanta ansiedad...la respiración alta, en el pecho y siento presión o un nudo en el estomago. Y cuando me paro, me voy a casa de mis padres o me relajo, se me viene todo el cansancio encima. Me siento pesad@ y me relajo. Físicamente necesito descansar y me siento arrastrada hacia abajo.

Todo esto pasará si puedo darme cuenta de que es algo pasajero: si puedo rebajar las exigencias, y hacer una crítica constructiva que me ayude a resolver problemas; si dejo de prestar toda mi atención al pasado, miro el futuro y miro que esta pasando ahí para que no me guste. ¿Necesito cambiar algo? ¿Puedo hacerlo? ¿He de aceptar que no es posible y soltar el proyecto? Seguro que sentiré pena, que lloraré, pierdo lo que he creado, el tiempo que dediqué a ello o mi inversión económica, pero mi cuerpo me esta indicando que es necesario. Me superan las circunstancias.

En cualquier caso, me siento mejor cuando atiendo a lo que estoy sintiendo y no lucho contra ello, le pongo nombres a mi forma de estar que va cambiando , a veces sin darme cuenta. Escribir también me ayuda.

¿Y si no se me pasa este estado, siento mucho cansancio, desgana, irritabilidad y estrés y está empezando la primavera? Puede que sea “astenia primaveral”. Físicamente sentimos los cambios de estación y especialmente la primavera. Con los cambios de horarios, también cambia nuestro ritmo biológico.
En una o dos semanas pasará. Mientras tanto:
  • puedo llevar un horario regular con rutinas;
  • puedo hacer ejercicio suave como andar que ayuda a soltar el estrés y dormir mejor;
  • puedo beber líquidos y tomar una alimentación con más frutas y verduras que me aporten más vitaminas.
Hipócrates dijo: “Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.”

Esto también pasará”

Marta Vidal, psicóloga, Valencia


jueves, 1 de marzo de 2018

CUANDO SEA MAYOR HARÉ LO QUE QUIERA


Creo que todos lo hemos dicho alguna vez cuando no nos dejaban hacer algo nuestros padres.
Y nos hacemos mayores, y nos olvidamos de nuestra promesa.
Cuando ya no nos manda casi nadie, nos obligamos nosotros a hacer cosas que no queremos hacer, sobretodo porque son eso, “obligaciones”.
Consideramos casi todo obligaciones, los hijos, la casa, el trabajo, ...y nos olvidamos de nosotros, de que cuando somos adultos podemos elegir, no estamos obligados a hacer nada. Está claro que si quiero comer necesitaré dinero y trabajar para ganarlo, pero aquí también vamos eligiendo. ¿Tu trabajo no es el que tu soñabas? Puede ser, pocas elecciones son perfectas al 100% o malas al 100%.
En cada elección ganamos y perdemos algo, elegimos la opción que tiene más a nuestro favor.

Cuando consideramos que todo o casi todo son obligaciones, cuando no atendemos a lo que nos apetece, aunque sea por un ratito, nos olvidamos de vivir como dice la canción:

De tanto correr por la vida sin freno,
me olvidé que la vida se vive un momento.
De tanto querer ser en todo el primero,
me olvidé de vivir los detalles pequeños”
Me olvide de vivir...”

Y nos parecen todos los días iguales. Y en lugar de vivir sentimos que sobrevivimos.

¿Cómo podemos dejar de sobrevivir y volver a vivir otra vez?
Podemos empezar por preguntarnos ¿qué me apetece, qué quiero, qué necesito?

Hay cosas que necesitamos para obtener otras, aunque no nos apetezca mucho, pero nadie nos obliga. Cuando me obligo estoy sometiendo mi voluntad. Entramos en conflicto con nosotros mismos. Y al mismo tiempo que me someto, me quito las ganas de hacer las cosas. Es así de sencillo.
Al quitarme las ganas, me quito la capacidad de vivir plenamente para pasar a sobrevivir.

Necesito saber qué quiero además de lo que no quiero, volver a hacerme amig@ de mi mism@ y tratarme como un@ igual en lugar de mandarme, de decirme continuamente: “Tengo que...”, “debo …”, “hay que...”

Escucharme, recuperar la capacidad de saber lo que necesito y atenderme.
Recuperar la conciencia de mi cuerpo, y empezar a parar esos ratitos que me ayudan a darme cuenta de que existo, de que tengo sed, hambre o ganas de estirar las piernas. Detenerme en mi carrera diaria y sentarme 5 minutos al sol y sólo eso, respirar. Irme a comer a un sitio diferente, quizás sólo un bocadillo pero en la playa.
Andar un rato cada día y oxigenarme, leer un libro y olvidar por unas horas lo que ya no puedo hacer hoy, jugar con mi hijo, ...tantas y tantas cosas que no nos hemos permitido quizás en años, muchas de ellas pequeñas y que nos permiten vivir con presencia nuestra vida.

Sólo el momento presente es real.


Marta Vidal, psicóloga Valencia


miércoles, 21 de febrero de 2018

HAY UN MOMENTO OPORTUNO

¿Hay algo que sea bueno o malo al 100%?
¿Quién no ha matado un mosquito alguna vez? Se llama defensa propia.
Las conductas son peores o mejores, menos o más efectivas, según dónde, cuándo, y cómo las realicemos.
Existe el “momento oportuno” que hace la vida más fácil con sólo buscarlo.

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer,
y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar,
y un tiempo para sanar;
un tiempo para demoler,
y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar,
y un tiempo para reír;
un tiempo para lamentarse,
y un tiempo para bailar;
un tiempo para lanzar piedras,
y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
y un tiempo para separarse;
un tiempo para intentar,
y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar,
y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar,
y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
y un tiempo para la paz.”


Eclesiastes

sábado, 3 de febrero de 2018

MIEDO, ANSIEDAD Y FOBIAS

Respiración acelerada y presión en la parte alta del pecho, falta de aire, sudoración, temblores, molestias digestivas o “nudo” en el estomago, taquicardia, tensión muscular, hormigueo en brazos o piernas, mareos, dificultad para atender, preocupaciones, distorsión de la realidad,...hay muchos síntomas que reflejan el miedo, ansiedad y las fobias.
Aunque hay unos síntomas comunes, cada persona las vive de forma diferente.

Cuando hice obras en casa y desmonté el tejado para subir otro piso, pensando que no llovería, como estaba previsto, llegó una gota fría que provocó que a media noche nos pusiéramos a recoger agua dentro de casa. Entraba a raudales. Tuvimos que optar por colocar plásticos grandes en el techo que desviaban el agua y volvía a salir por la ventana. Entraba más que la que podíamos sacar.
Dos meses más tarde volvió a llover. Ya estaba el tejado acabado hacia tiempo, y, a mi, que me gustaban antes las tormentas y la lluvia, me empezó a temblar todo el cuerpo hasta que dejó de llover. Sabía que no podía pasarme nada, estaba segura, pero la memoria física del estrés pasado estaba ahí.

Las fobias son miedos irracionales, exagerados ante una persona, cosa, animal o situación. Y no por saber que son irreales se van. Una experiencia anterior, estrés, trauma, o incluso, la empatía de un hijo con sus padres, puede llevar a copiarlo, y cada vez que esté frente a ello, van a volver los síntomas.
Tienen bastante que ver con el significado que tiene para la persona.
Podemos llegar a creer que gracias a estas fobias o a tener pensamientos catastróficos estaremos más seguros, y que lo que hacemos nos ayuda a prevenir un peligro.
Pues no es así. Lo que sí es cierto es que el miedo y nuestros pensamientos distorsionan la realidad. Y solemos comprobar después que no era para tanto.

La ansiedad es un miedo ante algo que va a ocurrir en el futuro y suele producirse porque va acompañada de este tipo de ideas catastróficas. Luego no ocurren simplemente porque son poco probables, pero nos hacen creer que así nos protegemos y vamos “coleccionando” fobias. Es una falsa creencia de seguridad
Vivimos en un mundo de probabilidades, no de certezas. Y lo que sí podemos hacer es actuar frente a algún riesgo para prevenir consecuencias no deseadas. Por ejemplo:
Miedo a enfermar si me voy de viaje. Recurso: informate de los medios que hay donde vas y haz un pequeño botiquín.
Miedo al ataque de una araña. Recurso: Recoge información de cómo es, qué come, cómo vive, etc.
Conoce aquello que temes. Un 80 % de las fobias se corrigen sólo con la información, con el conocimiento de aquello que tememos.

Pensamos muchas veces que conocer el origen ayuda a resolver el problema, pero no es un elemento imprescindible en absoluto. A veces, al contrario, puede darnos unas “ganancias secundarias”como pueda ser la atención de alguien, compañía, que dificulte la eliminación de la fobia.

De todos modos plantéate qué fobias quieres eliminar, no es necesario quitarlas todas, algunas pueden seguir ahí. Por ejemplo la fobia a las montañas rusas. Puedes optar por no subir y ya está. Tu vida no va a cambiar mucho por ello.

La necesidad de la persona de eliminar la fobia es muy importante para que sean efectivas las técnicas. Si tienes miedo a conducir, pero eliges vivir en el campo, conducirás y resolverás rápido la fobia. Si quieres volver a conducir pero no tienes previsto ni necesitas hacerlo, es poco probable que te apetezca ni siquiera intentarlo.

¿Qué podemos hacer con el miedo, la ansiedad y las fobias cuando decidimos quitarlas?

El miedo es la emoción que nos protege, es una emoción básica indispensable para la supervivencia. Nos dá información del peligro de una situación y los recursos de que disponemos. Sólo necesitamos atenderle y actuar según conviene, acercándonos, alejándonos o quedándonos quietos. Aprender a graduar nuestra acción en función de los recursos.

La ansiedad es miedo orientado al futuro, a algo que va a suceder, deseado o no. Para controlarla, para manejar la ansiedad, hay varias técnicas, entre ellas:
-Aprender a respirar profundamente. Cada emoción tiene un tipo de respiración asociado, y si aprendemos a relajarla nos podemos manejar con más facilidad con las emociones.
-Atender a lo que percibo en este momento y que me rodea: que veo, oigo, siento, lo más concretamente posible. De esta forma nos centramos en el ahora, en lo real, salimos de los pensamientos catastróficos futuros. Así nos serenamos con bastante facilidad.
-Aprender a reconocer nuestros recursos frente a las diferentes situaciones.
-Aprender a manejarnos con los pensamientos que nos llegan y dejarlos pasar.

En cualquier caso, el trabajo con los miedos requiere afrontarlos más que enfrentarse a ellos. Si huimos les damos fuerza, les damos razones para existir.
Cuando miramos y recogemos información de lo que tememos, de forma gradual, vamos disolviendo esos temores.
La exposición progresiva a las fobias permite solucionar esas reacciones físicas características que surgen a partir de una experiencia, sin pensamientos que las provoquen.
Consiste en ir exponiéndose y acercándose progresivamente a lo temido, poco a poco, a medida que vamos soltando los síntomas.


Yo pude resolver la fobia con esta técnica. Me mantenía mirando la lluvia, no hizo falta ni mojarme, centrada en mi respiración hasta que los síntomas se aliviaban. No intentaba que se me pasara en una sola vez. En cuatro días de lluvia volví a disfrutar de ella otra vez.