El Blog de Psicología Alternativa

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miércoles, 8 de abril de 2020

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT


La zona de confort es esa que llamamos “estar bien”:
-”¿Cómo estás?”
-”Bien, como siempre, me he acostumbrado...”
-”¿Cómo estás?”
-”Bueno, no estoy mal, no estoy..., no....”
-”¿Cómo estás? Intenta esta vez hacer frases que dejen fuera el “no”.
-”¡No me duele nada, no tengo dolor!”

Estaba tan acostumbrada al dolor que ya no se daba cuenta de que en ciertos momentos no lo tenía. Se había desensibilizado y ya no se enteraba.

La zona de confort es aquella que llamamos “estar bien”.
Hay tantos estímulos en la vida que, ante la imposibilidad de manejarse con todo, hacemos una selección en nuestra vida diaria. La capacidad de habituación nos hace prestar más atención a lo nuevo y nos “acostumbramos” a lo más frecuente y dejamos de atenderlo.

El proceso del cambio

Cuando aprendemos a conducir ponemos mucha atención, pero a los pocos meses lo llevamos al inconsciente, y no necesitamos prestar tanta atención a cómo lo hacemos. Hemos puesto el piloto automático. Nos sentimos cómodos conduciendo.
¿Qué pasa cuando tenemos que alquilar un coche que es bastante diferente al nuestro? Necesitamos volver a poner atención al conducir, como al principio, pero enseguida volvemos a acostumbrarnos.

Esto mismo ocurre cuando salimos, o nos sacan, de nuestra zona de confort.
Y lo llamamos “estar mal”. Traducido a la realidad es estar incómodos, sentirnos raros, porque son sensaciones y estados poco habituales en nosotros.

Para cambiar una conducta es necesario tomar consciencia de cómo la hacemos, “quitar el piloto automático”, y corregirla. De forma general también es necesario tener en cuenta la presuposición de la P.N.L. : “Todas las conductas tienen una intención positiva”, y conservarla en la conducta nueva.
Al principio de cambiarla nos sentiremos posiblemente incómodos, raros, es decir, sintiéndonos diferentes, con algo nuevo que puede ser hasta sanador. Más tarde lo integraremos y nos encontraremos en una zona de confort diferente y que funciona mejor.

Estamos en un momento que sentimos muy surrealista.
Estamos incómodos y raros, porque nos han sacado de nuestra zona de confort al ponernos tantos límites. Una situación que sólo imaginábamos en las películas de ciencia ficción. Y nos sentimos fuera de la realidad y con mucha incertidumbre.
También a esto nos podemos acostumbrar.

Cómo llegar antes a la nueva zona de confort

El camino es vivir la experiencia real, no la idea que tienes de cómo es o ha de ser.
¿Disfrutas? ¿No? Pues cuestiónate los pensamientos que te vienen y atrévete a sentir algo diferente, raro. Atrévete a vivir las experiencias sin juzgarlas por adelantado o por cómo las vivías antes.
Si vivías a 100 por hora, vas a sentir bajón.
Si te valorabas sólo por tu trabajo y te toca quedarte en casa, vas a sentir bajón.
Si eras una de esas personas que se valoraba por ser muy extrovertida y social, vas a sentir bajón.
Si eras una persona que tenía miedo a quedarse sola, ¿que vas a sentir cuando vivas la experiencia real?

Generalmente los miedos se calman cuando uno vive la experiencia real, suele ser mucho mejor que lo imaginado.
Y en cuanto al bajón que nos da parar la velocidad que llevábamos, se trata de aceptarlo. En lugar de pensar que estamos “mal” (recuerda que “bien” es lo de antes, ir a toda velocidad haciendo muchas cosas), podemos preguntarnos: ¿Cómo estoy, cómo es esta experiencia, qué puedo hacer en esta situación nueva, que puedo aprender nuevo?

Si nos quedamos quejándonos y rechazando el bajón, nos metemos en depresión. En cambio, si lo aceptamos, vamos a conectar con la creatividad, aprenderemos a relajarnos y valorar el descanso, podemos escribir un diario, pintar o cantar. Tenemos un montón de tutoriales en internet para aprender cosas nuevas, incluido relajarnos.
Puede que descubras que si no te gustaba ir a comprar, ahora lo disfrutas.
Puede que aprendas a hacer tonterías, a perder el tiempo, (algo que no te permiten las prisas y la ansiedad) y a la vez lo estarás ganando.
Puede que te des permiso para ser también diferente, para cambiar los muebles de sitio y hacer cosas que nunca habías pensado que harías algún día.
Posiblemente empezarás a conocerte más profundamente y darte cuenta de que tenías una idea muy limitada de ti misma. Te vas a gustar más.


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